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Martínez bailó hasta la noche al ritmo del DJ Pont Lezica para celebrar sus 37 años como ciudad, entre talleres de arte, música en vivo y la gastronomía del barrio en la vereda

Se cerraron los festejos por el 37° aniversario de la ciudad de Martínez, organizada por la Subsecretaría General de Cultura de San Isidro,  con vecinos bailando sin parar,  al compás del DJ Alejandro Pont Lezica. Una fiesta gratuita que desde el mediodía copó la plaza 9 de Julio con un programa de y para los vecinos.

Vecinos como Dani La Chepi, que llevó su música y humor al escenario, al que también subió Proyecto Esencial, con su acústico de temas propios y tributo a Sandro y Soda Stereo, y el show infantil Papá hace lío. Y vecinos también en talleres sin pausa y guiados por los profesores de la Casa de Cultura del barrio.

“Una gran fiesta en una plaza de 108 años que hemos remodelado para ser utilizada todo el año con diversas actividades y que es un bien social de los vecinos, como lo son el resto de nuestras plazas y parques. Martínez es el fruto de gente de trabajo y un ejemplo al pensar en una ciudad moderna que conserva su esencia barrial”, expresó Gustavo Posse, intendente de San Isidro, en el paseo de Monseñor Larumbe y Necochea.

El ya tradicional Pic Nic, conducido desde el micrófono por Juanjo Salce, se vivió en las veredas con mesas llenas de familias que se sumaron a Hágalo y Llévelo, que tuvo a mano tijeras, marcadores, papeles y lo que fuera necesario para producir ahí mismo, desde colorear personajes de comics, pintar cajas de madera o hacer adornos navideños, que fueron a las casas de los autores o se compartieron al ser colgados de la baranda de la escuela N° 9.

“Se hizo mucho, se bailó de lo lindo, se compartió en comunidad y también se comió muy bien. Una fiesta como Martínez se merece, pensada, producida y llevada adelante por sus propios vecinos”, comentó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.

Banderines de cordón a cordón, un patio de comidas con los sabores de Blancanieves, El Candado, Helados La Plaza, Elbita, Bar Don Martín y los dulces de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús, entre otros, sobremesas eternas,  juegos infantiles, del metegol a un mini pool, y baile desde temprano con el profesor Wilson Pérez, cubano y con articulaciones de contorsionista, que hizo mover a todos al ritmo de la salsa, la rumba y la bachata.

“Pensar que a esta plaza a la que venía cuando era chica. ¿La gente? Excelente, una fiesta inolvidable”, dijo Daniela Viaggiamari, conocida como La Chepi, que tras el show terminó hamacando a su hija como una vecina más.

Infaltable, el ajedrez viviente recreó la partida Najdorf-Glucksberg con el Maestro Internacional Rodolfo Garbarino comentando las movidas, redoblante para los momentos de mayor tensión y camilla para llevarse las piezas comidas. “El profe me dijo que en la próxima voy a poder moverme”, dijo esperanzado Fabricio Sicardi (8), peón y primera víctima de la contienda.

Mates que circularon a granel y ambiente familiar hasta la noche, iluminada por guirnaldas, cuando la máquina de humo, los efectos lumínicos y Pont Lezica mezclando los clásicos de siempre hizo del anfiteatro un boliche a cielo abierto. “Hace 20 años que vivo en Martínez. Hermosa fiesta”, dijo sin dejar de bailar Milagros Medina, que estaba con sus seis hijos, de entre 2 y 17 años.

“Esto es una ceremonia, una tradición de la cual me siento muy feliz de ser parte. Es reencontrar caras conocidas, familias. Una comunión fantástica, con los chicos bailando en el escenario conmigo y sus padres bailando en la pista, que tiene que ver con quienes somos”, sostuvo Pont Lezica.

Al ritmo de Love is in the airLast train to London, Funkytown, Me sube la biliburrina, La vida es un carnaval y Matador, entre muchos otros enganchadísimos, nadie se quedó afuera. “Llegamos a las 3 de la tarde y ¡no paramos!, ¿cómo íbamos a faltar al cumple?”, dijeron sonrientes y cerca del final Isabel Rozas y María Pescio, quienes junto a otras cuatro amigas se bailaron todo, se sumaron al trencito y hasta tuvieron tiempo de brindar con un vino para la ocasión por el barrio en el que nacieron y se criaron.

Agradecimientos : Maria Laura Monti

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