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La Galería Calvaresi abrió un espectacular espacio en el corazón de San Telmo, con 3 muestras simultáneas: Andrés Paredes, Magda Frank yPablo Curatela Manes con curaduría de Ana Martínez Quijano

El proyecto mostrará arte contemporáneo argentino. Siguiendo la línea actual de galerías europeas, suman a las exhibiciones mobiliario de estilo del siglo XX  expuesto en la terraza y objetos de anticuariato en las vitrinas del subsuelo.

En el 1er. piso, Calvaresi exhibe Artificio, del artista misionero Andrés Paredes, uno de los más originales y creativos representantes del arte contemporáneo. Fiel a su búsqueda, Paredes sigue instalando en la ciudad la naturaleza de su infancia y de su pueblo. En este caso, construyó envolventes jardines artificiales que remiten -por sus materiales, formas y colores- al rincón de juegos de un niño: plantas, flores,  cascadas de orquideas de papel calado, que sobrevelan dos gigantescas mariposas realizadas en brillante bronce pulido.

“Andrés Paredes logró activar materiales inertes –expresa la curadora de la muestra, Ana Martínez Quijano-. Con la intención de provocar una experiencia estética, montó un escenario envolvente y albergó sus visiones teatrales del paisaje. Para suscitar emociones en el espectador, magnificó  la experiencia de la naturaleza, tornándola más agreste, virgen y exuberante. Allí están los brotes ondulantes con colores dulces y las libélulas y cigarras posadas sobre lianas enruladas y rebeldes”.

Del vernisagge participaron artistas como Marcia Schvartz, el fotógrafo Christian Carle Catafago, María Causa, el ilustrador Pablo Páez, María Cristina Guzmán, Carolina Antoniadis y figuras como Naná Gallardo, Gonzalo Vidal, Juan Pablo Maglier de La Rural e Inés Etchebarne creadora de ArtLounge, entre otros.

 

Artificio

Hay un jardín urbano donde se ha detenido el tiempo. Allí flotan orquídeas de papel y hay mariposas de tamaño gigantesco. La luz, los reflejos, suscitan una marea de sensaciones, despiertan los sentidos y la memoria. Los diseños botánicos de Andrés Paredes devienen motivos ornamentales. Las formas estilizadas de la fronda se reiteran una y otra vez en unos dibujos donde se han erizado los frutos. Las sombras se recortan sobre el cielo raso y asoman sobre la pared, configuran un bosque donde se entrecruza la enmarañada vegetación. Andrés Paredes logró activar materiales inertes. Con la intención de provocar una experiencia estética, montó un escenario envolvente y albergó sus visiones teatrales del paisaje. Para suscitar emociones en el espectador, magnificó la experiencia de la naturaleza, tornándola más agreste, virgen y exuberante. Allí están los brotes ondulantes con colores dulces y las libélulas y cigarras posadas sobre lianas enruladas y rebeldes.

El simulacro de la naturaleza, con sus contrastes, sus formas exaltadas o despojadas de lo superfluo, posee un gran poder de atracción retiniana, suscita el deseo de habitar este mundo de fábula. Los vidrios multicolores, las antigüedades y los objetos, actualizan una historia sobre la eterna fascinación del hombre por lo fantástico. Paredes nació en la selva misionera y sus obras son gestos poéticos, están aquí sencillamente para ser contempladas, para avivar el recuerdo de una belleza donde se adivina, como observó Stendhal, una promesa de felicidad.

Texto de la muestra por  Ana Martínez Quijano

 

La galería Calvaresi

Ubicada a metros del Museo de Arte Moderno, la Galería Calvaresi se presenta como un espacio de encuentro entre diferentes lenguajes artísticos. Nada más oportuno, entonces, que iniciar sus actividades con una exhibición de dos artistas icónicos.

El edificio de cuatro pisos, que incluye subsuelo y terraza, cuenta con dos espacios destinados a exposiciones temporarias, que permiten pensar la versatilidad y las posibilidades óptimas para las constantes transformaciones que exige la contemporaneidad. La difusión de artistas argentinos es el objetivo primordial de la galería, impulsando acciones concretas de promoción y circulación.

 

En la planta baja, los clásicos

Dos artistas icónicos, que están entre mayores escultores del siglo XX, conviven en la exposición Recorridos de lo inverso: Magda Frank y Pablo Curatella Manes, que se encuentra en la planta baja, curada por Marina Correa.

A propósito de esta muestra, escribe la curadora: “Las territorialidades en las vidas de Magda Frank y Pablo Curatella Manes se hacen presentes en la hibridación cultural y la evocación de formas duales. La imagen captura diferentes tiempos, estableciendo de esta manera líneas de fuga y de convergencia en la que los artistas enlazan lo americano y las concepciones de vanguardia. Los pasajes de un lugar a otro configuran no sólo la materialidad de la obra,  sino el espacio social en el que cobran un nuevo sentido.

“La escultura, singularidad del volumen en el espacio, permite que los artistas elaboren el carácter de lo irreductible: la recuperación de la memoria vital. Es a través del recuerdo que los escultores proyectan siluetas, combinando organizaciones en pares opuestos, producto de la discontinuidad del intercambio cultural, y las vicisitudes del siglo XX”.

 

Los Artistas

Andrés Paredes nació en Apóstoles, Misiones en 1979. Es diseñador gráfico, egresado de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Misiones.
En 2005 fue seleccionado para el proyecto educativo en artes visuales de Alto Paraná, donde realizó clínicas de análisis de obra con los artistas y críticos Tulio de Sagastizábal, Pablo Siquier y Fabián Lebenglik, entre otros.

Su obra ha sido expuesta Buenos Aires, Santa María (Brasil), Posadas, San Miguel de Tucumán, Resistencia y otros escenarios. Participó de la Feria Internacional de Arte de Caracas, de ArteBA (2005, 2007, 2008 y 2009 y de la 3ª Bienal del Fin del Mundo en Ushuaia, 2011.

 

Magda Frank (1914-2010), húngara-franco-Argentina, sobreviviente de la segunda guerra y del holocausto nazi, fue una artista monumental, reconocida como una de las glorias de Francia en los tiempos de Malraux. Realizó sus primeros estudios de arte en la Escuela Superior de Bellas Artes de Budapest y se trasladó a Suiza huyendo de los nazis.

En 1950 viajó a Buenos Aires y tres años más tarde realizó su primera exposición en Argentina, que fue muy elogiada. Ese mismo año obtuvo una beca de estudio del gobierno francés. En París, expuso en el Salón de La Escultura Joven una composición en piedra reconstituida, que fue adquirida por el Museo de Arte Moderno de París. Hizo una exposición individual en la Maison Internacionale de la Cité Universitaire de París y a partir de entonces no cesó de crecer su obra y su fama internacional.

Sus obras monumentales están repartidas por todo el mundo. En 1995, se radicó en la Argentina, donde murió el 23 de junio de 2010 a los 95 años.

 

Pablo Curatella Manes (La Plata 1891-1962) fue uno de los más destacados escultores argentinos con una brillante carrera internacional. Hijo de inmigrantes, desde los 14 años se interesó por la escultura y fue aprendiz del escultor Arturo Dresco. Estudió en Bellas Artes y a los 19 años creó una medalla conmemorativa de oro para el vicepresidente  Victorino de la Plaza, quién le dio una beca de estudios en Florencia y Roma.

En 1912 expuso en Buenos Aires y regresó a Europa, donde fue alumno de Emile-Antoine Bourdelle, autor del monumento del General Alvear, que se alza en Plaza Francia. En una segunda estada en París, trabajó con Juan Gris, Constantin Brancusi y Le Corbusier. En 1929, exhibió en Argentina “Las Tres Gracias”, obra abstracta que definiría su etilo para siempre. Fue miembro del cuerpo diplomático argentino y su carrera artística se desarrolló entre Francia y la Argentina y hay obras suyas el Museo de Arte Moderno de París. Murió en Buenos Aires, en 1962, a los 70 años.

Galería Calvaresi
Defensa 1136, San Telmo

Agradecimientos:  Carlos y Guido Calvaresi, Ana Martínez Quijano y María de Vedia.

 

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