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Con una fiesta que reunió a los principales protagonistas del diseño contemporáneo argentino el grupo Bondi inaguró su primera exposición individual en el Museo Nacional de Arte Decorativo, con la curaduría de Edgardo Giménez.

La exposición está dedicada a la memoria del Arq. Ricardo Blanco, el gran maestro de Grupo Bondi, quien los impulsó desde el comienzo de su carrera. La muestra “La vida es dura pero no tanto” título que alude con ironía al artificio y a la ilusión de sus propios diseños y curada por el Edgardo Giménez referente indiscutible del pop que con sus obras incursionó en  la arquitectura, el diseño gráfico, el diseño de interiores, los objetos y la indumentaria.

Los parrichangos del grupo Bondi fueron los protagonistas de la noche. Chori sirvió al público chorizos ahumados de jabalí con mayonesa de hongos asados. Los Parrichangos son carritos de supermercado reconvertidos por los Bondi, en parrillas móviles.

 

Enrique Avogadro, Ministro de Cultura de la Ciudad con el grupo Bondi

 

La exhibición plantea como eje curatorial el énfasis en el humor y el despojo de todo tipo de solemnidad como modo de exhibir obras; algo que Bondi intenta desterrar continuamente. El artista reivindica el humor y la alegría como dos elementos que suelen estar ausentes en el diseño, y sostiene que si el espectador no toma la misma posición humorística a la hora de ver estos diseños, no podrá disfrutar de la complicidad que la obra propone. Bondi nos induce a crear un sistema de alianzas, de goce y asociación mientras nos susurra al oído que para entrar en el mundo de fantasía hay que confiar y creer. Edgardo destaca la conducta del grupo a la hora de producir como un acto de valentía, yendo hasta las últimas consecuencias de este humor.

Los diseños del grupo Bondi son fácilmente reconocibles por formar parte del mobiliario urbano de la ciudad.

 

La muestra la dedicaron al diseñador argentino Ricardo Blanco diseñador e impulsor del grupo Bondi

 

Edgardo Gimenez destaca en esta exposición el elemento kitsch como un rasgo fundamental en el trabajo del grupo, y él mismo define a Bondi como “una niña cargada de sorpresas”. La sorpresa es un eje rector de estos diseños: uno cree que es una cosa, pero se acerca y es otra. En la sala inicial se hará una introducción con una estética pop publicitaria llevada al extremo, y hacia el final habrá una instalación casi surrealista realizada con los bancos Capa.

Lucha no es guerra es una isnstalación con hieleras con la forma de las islas malvinas

La exposición estará estructurada en tres partes: inicialmente, a modo de introducción publicitaria se verá una presentación general con todos los diseños; luego habrá instalaciones complejas desarrolladas para mostrar cada diseño particular; y finalmente la escena surrealista que contrapone el mobiliario con una estructura medieval propia de las colecciones del MNAD.

 

Martín Huberman, curador del reciente festival Artground de Chandon, disfrutó de la muestra.

 

Edgardo Gimenez curador de la muestra destacó el humor de los trabajos de Bondi. A la fiesta asistió lo mas representativo del diseño en Argentina: El Ministro de Cultura de la Ciudad Enrique Avogradro, Martín Churba, el secretario de Cultura y Creatividad Andrés Gribnicow,  Martín Churba, Georgina Gil, Alejandro Ros, Paz Cano y Santiago Rolón, Georgina Pizzabioche y arquitectos, diseñadores y artistas.

Silla Placa, diseño de Ricardo Blanco intervenida por el grupo Bondi

Más con menos por Edgardo Giménez

Lograr más con menos es uno de los imperativos que el diseño argentino debe asumir diariamente para sobrevivir. El colectivo (Bondi), que lideran los jóvenes diseñadores industriales Iván Lopez Prystajko y Eugenio Gomez Llambi, logra eso y algo más. Formados en la carrera de Diseño Industrial de la UBA, llevan en su ADN los rastros de ese territorio ascético y estimulante donde todos los días, desde la rigurosidad académica, hay que ingeniárselas para superar una nueva complejidad. Los Bondi son una mezcla preciosa de esas aparentes contradicciones, desventajas e incertidumbres. Sus asientos para la ciudad son una invitación a sorprendernos y reconocernos en un espacio público democrático y plural. Lejos del mundo efímero y artificial de los “efectos especiales” sus objetos surgen del hemisferio de los “afectos esenciales”, ese que apela a los recuerdos, los sentidos, nuestros éxitos, fracasos y amores profundos. Allí reside ese plus de valor donde la madurez, la sensibilidad y el humor nos salvan de caer en la impostura y el ridículo. Grupo Bondi llega al Decorativo y con ellos el desenfado aleccionador de un diseño argentino sutil, irónico, concreto y posible.

Sobre Grupo Bondi por Martín Marcos / Director MNAD

Grupo Bondi es un estudio/taller de diseño con base en Buenos Aires dirigido desde el 2008 por Iván López Prystajko y Eugenio Gómez Llambí, ambos diseñadores industriales de FADU-UBA. El grupo se especializa en diseño industrial, sobre todo, en mobiliario urbano como forma de intervención artística en el espacio público. Diseñan y producen rescatando el universo poético de los objetos cotidianos. Bondi es una palabra lunfarda para denominar a los transportes públicos urbanos en Argentina. Bondi es la confirmación de que es posible pensar al mundo desde el margen y a la vez ser leído desde el centro como contemporáneo. En términos proyectuales es actualizar la pregunta que le hizo Borges a la literatura: ¿cómo recorrer el centro cultural a partir de la periferia? Hacer del margen una estética, una poética, una forma. Bondi es entender que el siglo XXI es el de la reivindicación de la periferia: conocer nuestras limitaciones es descubrir nuestras posibilidades. La obra de Grupo Bondi oscila entre lo micro de lo anecdótico y fragmentario, y lo macro de lo místico y lo universal. Se trabaja con las texturas de Buenos Aires: desde las cosas de la abuela hasta la arquitectura de Clorindo Testa. Para Bondi, el arte de la sociedad del futuro es aquel que se fusiona con la industria y que se consagra a ella. Sus obras no son funcionales al consumo superficial e inmediato del diseño. Sus contradicciones generan polémica y es ahí donde radica su riqueza: presentar lo siniestro, la exageración y la mentira como materia artística. La sorpresa es parte estructural de la obra y una estrategia que establece guiños con el espectador, porque quiera o no está obligado a desmontar el artificio de la ilusión y convertirse en cómplice. A través de esta transgresión de los límites, Bondi socava las certezas absolutas y las instituciones que las sustentan. A su vez, los productos de consumo funcionan como soporte expresivo; en vez de escribir una canción o pintar un cuadro, hacen un mueble. Entonces Grupo Bondi es, por sobre todas las cosas,
un gesto poético-político.

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