Total
61
Shares

“Venecia en clave verde. Nicolás García Uriburu y la coloración del Gran Canal” inaugura este viernes 29 de junio en el Museo Nacional de Bellas Artes. La muestra conmemora los cincuenta años de la intervención del artista argentino en las aguas de Venecia,  en junio de 1968.

En el marco de la XXXIV Bienal de Venecia convulsionada tras los sucesos del Mayo Francés, García Uriburu llevó a cabo una acción artística que, con el tiempo, marcaría un momento determinante de su carrera. Con la coloración del Gran Canal – enmarcada dentro las tempranas manifestaciones de la performance y del conceptualismo–, el artista argentino reflexionó sobre el rol de la pintura y las alternativas estéticas de la vanguardia, que abogaba por la fusión del arte con la vida.

Tras algunos meses de investigación, optó por utilizar una sustancia fluorescente para teñir las aguas, dado que reunía las condiciones visuales y medioambientales necesarias: inofensivo para la flora y fauna, colorante verde y uniforme. Esta iniciativa fue el origen de las numerosas intervenciones en la naturaleza que el artista desarrolló en distintas aguas del mundo –en Buenos Aires, París, Bruselas, Londres–, y que marcó la dirección de sus obras posteriores, siempre signadas por su preocupación por el medioambiente.

“Nicolás García Uriburu es un referente fundamental del Land Art y, a la vez, un pionero de la conciencia ecológica, que formuló con el lenguaje de la acción artística”, sostiene el director del Bellas Artes, Andrés Duprat

“Tiñiendo las aguas de los canales de Venecia durante la Bienal de 1968,  Uriburu proponía una doble lectura en un solo gesto: al restituir su coloración denunciaba la actividad humana que trastoca la naturaleza volviéndola un artificio inútil. Por otra parte, lo disruptivo de la acción, que se realizó en forma clandestina, sin amparo de las instituciones, ponía en cuestión el sistema de las artes, acorde al espíritu de la época” Andrés Duprat

Cronología del día de la coloración del Gran Canal
por Blanca Isabel Alvarez de Toledo

Desde París viajamos a Milán donde Uriburu había comprado el colorante para teñir el Gran Canal de Venecia; buscamos las bolsas, las subimos al tren; llegamos a Venecia donde las arrastramos  hasta un hotelito cerca de la Piazza San Marcos. Nicolás no estaba invitado a la Bienal, nunca lo estuvo mientras vivió, no tenía ningún apoyo financiero ni institucional. Pierre Restany, gran crítico de arte francés apoyó con lealtad e inteligencia desde lejos, pues si había un problema no pensaba ir preso.

A las seis de la mañana comienza la Coloración, al rato suenan las alarmas y la policía en sus lanchas comienza a correr detrás para detenerlos. Yo huyo con Beto, el perro. Llego al hotel dónde me reciben tirándome las valijas a la calle: “sinvergüenzas, terroristas fuera” me gritan.

Con las valijas y con el perro me refugio en un bar, mientras las radios decían: “Peligro lleven a los niños a la estación, no corran, con calma” Nicolás estaba preso en Milán mientras una comisión de científicos analizaba y discutía sobre el estado del agua: si estaba o no envenenada; si era o no inflamable.

¿Y si el producto no era inofensivo?
¿Y si detectaban algún elemento venenoso o inflamable que pusiera en peligro la población de Venecia? Iríamos presos para toda la vida…

En ese caso estaríamos solos, en un país extranjero, vistos como terroristas de la revolución del Mayo del ´68, llegados desde París desde dónde provenían todos los focos subversivos de la juventud. Éramos precisamente eso: jóvenes por lo tanto peligrosos. Yo tenía 24 y Nicolás 30.

Cuando ya estaba convencida de que, como decían, por este acto de terrorismo fracasaría la Bienal, que Venecia estaba en peligro por el “atentado” y que Nicolás quedaba preso, apareció Restany – del que me había separado para pasar desapercibidos- eufórico y feliz, la radio anunciaba a la población que no había peligro, que era una obra de arte, Venecia era nuevamente creadora y que, como antaño iba nuevamente a la vanguardia.

Al rato trajeron a Nicolás de Milán. En la calle nos abrazamos, muchas personas deseaban felicitarlo.

Fue muy emocionante lo que ocurrió en Venecia durante la Bienal del ´68. Los venecianos desde hace siglos están acostumbrados al arte, a la creación y una vez más fueron clarividentes y percibieron que la pintura tenía ahora una nueva perspectiva: había nacido el “Land Art”

La exhibición, curada por Mariana Marchesi −directora artística del Museo−, se concentra en el período de 1968 a 1974, y reúne serigrafías, fotos intervenidas y piezas documentales referentes a la coloración de 1968 y otras coloraciones históricas, así como un selecto grupo de pinturas realizadas en esos años. “Venecia en clave verde. Nicolás García Uriburu y la coloración del Gran Canal” cuenta con el apoyo de la Fundación Nicolás García Uriburu y la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes

Blanca Isabel Alvarez de Toledo

Venecia en Clave Verde
Del 29 de Junio al 30 de septiembre
Salas 39 y 40 del MNBA – Av. del Libertador 1473 – CABA
Horarios: e martes a viernes, de 11 a 20, y sábados y domingos, de 10 a 20

Agradecimientos:
Damasia Patiño Mayer, Grupo Mass+, Blanca Isabel Alvarez de Toledo

 

Total
61
Shares

Dejá un comentario