Plantas Mágicas, es la primera muestra individual de la artista Lucila Dominguez en la Galería Mar Dulce donde, presenta una serie de 14 pinturas sobre papel en varios formatos.
La exposición sigue hasta el 16 de junio, de martes a sábado 15-20hs en Uriarte 1490, Palermo, Buenos Aires. Entrada libre y gratuita.

Texto del catálogo, de Santiago Ituarralde:“Entre los tantos mundos que existieron en la Tierra hubo uno que fue especialmente prodigioso: tenía dinosaurios, libélulas gigantes, volcanes, asteroides pero ninguna flor. ¿Pueden imaginar un mundo sin flores? Estas formas exóticas y misteriosas aparecieron como el resultado de una lucha feroz y despiadada entre plantas e insectos. La historia cuenta que para evitar ser devoradas, las inmóviles plantas tuvieron que utilizar toda su inteligencia y crear algo nunca antes visto. Le pusieron colores, chispas, aromas, dulzura. Construyeron un acertijo mágico que hipnotizó a los insectos y los volvió esclavos de un propósito vegetal más profundo: dominar el mundo.
La Botánica dirá que las flores son el producto de una adaptación natural con un objetivo meramente práctico. Pero nosotros sabemos que algo tan maravilloso solo puede ser producto de la voluntad, del deseo y de la magia.
Ciento treinta millones de años después, Lucila Domínguez sabe bien todo esto. Ella es pintora pero también es hechicera. Por eso se vale de los antiguos manuales de botánica para formular recetas mágicas. Los usa como diccionarios al inventar cuadros que son pócimas dibujadas en un espacio plano y continuo. Selecciona flores y plantas que traen historias y talentos únicos: la flor de Loto, que nace del terreno fangoso y se abre al cielo, asciende desde la oscuridad hacia la luz; flota, es leve y poderosa al mismo tiempo. La Pasionaria, futurista y omnipotente contrasta contra bulbos subterráneos que se trasvisten en Lirios. Flores de cactus y Floripondios alucinan un viaje animal o intergaláctico hacia lo profundo de nuestras almas. Flores, insectos y aves se articulan como jeroglíficos en estos cuadros trazando el argumento de una ilusión minuciosa.

En sus pinturas Lucila modela la luz de cada pétalo y tallo en un artificio entre onírico y modernista con la voluntad de mutar cada elemento en una expresión depurada y mística. El detalle propio de las imágenes descriptivas de los manuales ahora encuentra sentido en esa transformación exacerbada. Como en las pinturas de Tamara de Lempicka, cada forma asume valor en sí misma y se articula con el resto componiendo un organismo nuevo y una realidad autónoma. La yuxtaposición de cada fragmento construye esa composición-receta que recuerda al biólogo pero también se burla de él al generar una especie de repertorio vegetal que solo intenta alcanzar el ensueño.



La exposición sigue hasta el 16 de junio, de martes a sábado 15-20hs
Agradecimiento especial: Linda Neilson
GALERÍA MAR DULCE
Uriarte 1490, Palermo, Buenos Aires.
Entrada libre y gratuita